Viernes, 22 de julio de 2005
En la filosofía de Tomás de Aquino nuestra inteligencia encuentra cinco ramales del camino para llegar a la misma meta: el Ser. El movimiento es el punto de partida de la primera y más clara de las cinco vías para probar racionalmente la existencia de Dios
Pues es cierto y así lo perciben los sentidos, que en este mundo se da movimiento. Constatamos también que todo lo que se mueve es movido por otro. De hecho nada se mueve a no ser que en cuanto potencia esté orientado a aquello para lo que se mueve.
Por su parte, quien mueve está en acto, ya que mover no es más que pasar de la potencia al acto. La potencia no puede pasar a acto más que por quien está en acto. Esto lo podemos ver patente en el siguiente ejemplo: el fuego, en acto caliente, hace que la madera, en potencia caliente, pase a caliente en acto. Efectivamente, el fuego ha movido a la madera y ésta ha cambiado de ser.
Pero también sabemos que no es posible que una cosa sea lo mismo simultáneamente en potencia y en acto; sólo lo puede ser respecto a otra realidad distinta. También en otro ejemplo comprobamos estas afirmaciones: Lo que es caliente en acto, no puede ser al mismo tiempo caliente en potencia, pero sí puede ser en potencia frío.
Por lo mismo,
es imposible que algo imprima movimiento y sea movido al mismo tiempo, o que se dé el movimiento a sí mismo. Pues todo lo que se mueve necesita ser movido por otro. Pero si lo que es movido por otro se mueve, necesita ser movido por otro, y éste por otro, formándose así una serie de motores. Ahora bien, no podemos pensar que este proceder siga un desarrollo de carácter indefinido, porque en ese supuesto imaginario no se llegaría nunca al primer ser iniciador del movimiento en todos los seres.
En consecuencia, tendremos que pensar en la ausencia absoluta de ese primer motor, e igualmente tampoco habría motores intermedios, ya que éstos no mueven más que por ser movidos por el primer motor. Por ejemplo, un bastón no mueve nada si no es movido por la mano que lo lleva.
Por lo tanto, nuestro razonamiento necesita llegar a la existencia de aquel primer motor al que nadie mueve. Y en éste, precisamente, todos reconocen a Dios.
Por: BVDelgado | Teodicea | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com