Jueves, 21 de julio de 2005
¿La realidad de Dios puede ser también objeto de reflexión filosófica? Concretamente, ¿nuestra razón es capaz de demostrar la misma existencia de Dios?
Por conocimientos de lógica sabemos que la demostración de una cosa es un proceso mental que puede siguir una doble dirección:
Una, conocida por la expresión “a causa de”, toma como punto de partida la misma causa, que es absolutamente previa a cualquier cosa.
La otra, llamada “porque”, se fija en el efecto, que es lo primero con lo que nos encontramos. Ciertamente, el efecto se nos presenta como más evidente que su causa; de modo que basándonos en el efecto llegamos a conocer la causa. 
Por cualquier efecto puede ser demostrada su causa -siempre que los efectos de la causa se nos presenten como más evidentes- porque, como quiera que los efectos dependen de la causa, dado el efecto, necesariamente antes se ha dado la causa.
Con estos principios lógicos podemos deducir que la existencia de Dios, aun cuando en si misma no se nos presenta como evidente, en cambio sí es demostrable por los efectos con los que nos encontramos en la indagación racional.
Por: BVDelgado | Teodicea | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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