Miércoles, 13 de julio de 2005
¿El semen, concretamente, es un elemento del cuerpo que procede de lo sobrante del alimento?
Partimos del presupuesto
que el poder activo que hay en el semen consiste en cierto impulso que proviene del principio vital de quien engendra el nuevo ser. Así, pues, esta virtud de la semilla humana no podrá ser de mayor eficacia al actuar que la misma alma de la que se deriva.
Ahorabien, si por la capacidad del semen una materia recibe la forma humana, con mayor motivo el alma podrá con su potencia nutritiva imprimir la verdadera forma de naturaleza humana en la sustancia nutritiva unida a sí.
Igualmente, si en la naturaleza humana hay poder para comunicar su forma a otra materia, no sólo en otro individuo, sino en el mismo, es evidente que el alimento, diferente antes de este proceso, se hace semejante después por la nueva forma adquirida.
Es de orden natural que una cosa se reduzca gradualmente de la potencia al acto. De modo que, en las cosas que son engendradas vemos que todo es imperfecto en un principio y con el tiempo se van perfeccionando. Ahora bien, lo común es, respecto de lo propio y concreto, como lo imperfecto es respecto de lo perfecto. Por eso vemos que en la generación del animal se adquiere antes la naturaleza de animal que la de hombre o caballo. Así también el alimento recibe primero una virtud común respecto de todas las partes del cuerpo, y, al final, se concreta en ser esta parte o la otra.
Pero no es posible que se destine a ser sustancia seminal aquello que se ha convertido ya en sustancia de los miembros por asimilación. Porque lo ya asimilado, si no conservara la naturaleza de aquello de que se ha asimilado, dejaría de ser de la naturaleza del que engendra, al estar en vías de corrupción.
Por lo mismo, no tendrá capacidad para convertir otra cosa en semejante naturaleza. Pero si conservara la naturaleza de aquello de que se ha asimilado, entonces estaría determinado a ser tal parte, y no tendría capacidad de transformarse en la naturaleza de otras partes del todo, sino solamente en la de una parte, a no ser que se diga que se ha asimilado de todas las partes del cuerpo y que retiene la naturaleza de todas ellas. De ser así, el semen sería ya en acto como un animal en miniatura, y la generación de un animal por otro no se daría más que por división, como, por ejemplo, del barro sale barro. Pero esto es inadmisible.
Por lo tanto, hay que concluir que el semen no es seccionado de lo que de hecho era ya un todo, sino que es ya un todo en potencia, es decir, con capacidad para la producción de todo el cuerpo, capacidad que deriva del alma del que engendra. Mas lo que está en potencia para el todo es aquello que se engendra del alimento antes de que éste se convierta en sustancia de alguno de los miembros.
De esto se forma el semen. Así es como se dice que la virtud nutritiva suministra a la generativa; porque lo que ha sido transformado por la capacidad nutritiva, lo utiliza la virtud generativa como semen.
Y descendiendo a casos puntuales encontrados en la experiencia, Aristóteles aduce una prueba más de esto en el hecho de que los animales muy corpulentos, que necesitan mucho sustento, son de sustancia seminal escasa en proporción al volumen de sus cuerpos; y también son poco prolíficos. Esto sucede también en los hombres obesos, por la misma causa.
Por: BVDelgado | Antropología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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