Lunes, 11 de julio de 2005
Continuando con el mismo tema anterior, empezamos esta segunda parte constatando que otros escritores también dijeron que la forma humana puede originarse de nuevo en alguna otra materia, tomando a la naturaleza humana en sentido abstracto.
Añaden dichos pensadores que ésta es la materia que principalmente pertenece al constitutivo de la naturaleza humana. Sin embargo, como esta materia no basta para la cantidad debida, se requiere más materia en el proceso por conversión del alimento en sustancia del sujeto alimentado, tanta cuanta sea necesaria para el debido desarrollo.
E insisten que esta materia pertenece secundariamente a la esencia de la naturaleza humana, pues no se requiere para el ser primero del individuo, sino para la cantidad del mismo. Si por el alimento se añade algo más que esto, propiamente hablando ya no pertenece a la esencia de la naturaleza humana.
Por nuestra parte, entendemos también que estos supuestos son racionalmente insostenibles.
En primer lugar, porque en esta opinión se juzga del mismo modo a la materia de los cuerpos vivientes y la de los inanimados, siendo así que estos últimos, aunque tienen capacidad para engendrar seres semejantes a sí mismos en la especie, sin embargo, no es posible para engendrar semejantes a sí mismos en el orden individual, como lo hace la potencia nutritiva en los seres vivientes. Por lo tanto, nada se añadiría a los cuerpos vivos por la potencia nutritiva si el alimento no se convirtiera realmente en elemento constitutivo de la naturaleza de los mismos seres.
Una segunda razón, porque la nutrición se necesita no sólo para el desarrollo del cuerpo, pues de no ser así, cuando cesa éste no sería ya necesaria, sino también para restaurar aquello que se pierde por la acción del calor natural. Pero no habría tal restauración si lo que se engendra del alimento no reemplazara lo perdido.
Por lo tanto, como la materia que había inicialmente pertenece al constitutivo real de la naturaleza humana, así pertenece también la que se engendra por medio del alimento.
Hay que afirmar también, según la postura de otros filósofos, que el alimento se convierte realmente en constitutivo de la naturaleza humana, en cuanto que recibe verdaderamente la forma de carne y de huesos y de otras partes. Esto mismo es lo que escribe Aristóteles en su obra II Anima: “el alimento nutre en cuanto que es virtualmente carne”.
Por: BVDelgado | Antropología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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