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Lunes, 04 de julio de 2005

Origen del hombre

Admitida la teoría filosófica creacionista, comenzamos nuestra reflexión preguntando si el alma humana es algo que se identifica con la sustancia de su creador.

Sostener que el alma es algo de la misma sustancia divina, carece de toda probabilidad racional.
Sabemos que el alma humana a veces está en pura potencia para entender; además, el saber le viene en cierto modo de las realidades que investiga; y también constatamos que el alma posee diversas potencias o capacidades.
Todo esto que hemos aplicado al alma humana de ningún modo le compete a la naturaleza de Dios, que, por definición, es acto puro, por lo que no recibe nada de otro ser y también se acepta sin duda alguna que en el Ser no hay tampoco diversidad.

Este error, es decir, la afirmación de que el alma humana se desprende de la misma sustancia de Dios, parece tener su fundamento en dos antiguas teorías.
Pues los primeros filósofos que empezaron a investigar la naturaleza de las cosas, no pudiendo ir más allá de la fantasía, sostuvieron que sólo existían los cuerpos. Por lo cual, Dios sería en cierto modo un cuerpo, principio de todos los demás. Y porque decían que el alma era de la naturaleza de ese cuerpo principio de los otros cuerpos, como se dice en la obra aristotélica I De Anima, deducían que el alma era algo de la naturaleza de Dios.
Siguiendo esta opinión, incluso los filósofos maniqueos sostuvieron que Dios era una cierta luz corpórea y que el alma era una parte de esta luz unida al cuerpo.
La segunda teoría es la de algunos que llegaron a darse cuenta de que también había alguna sustancia incorpórea, pero ésta no estaba separada del cuerpo, sino que era la forma del mismo. De ahí que el escritor Varrón, como nos cuenta Agustín en su universal obra VIII De Civitate Dei, asevera que Dios es un alma que rige el mundo por medio del movimiento y de la razón.

Así, pues, algunos pensadores subrayaron que el alma humana es una parte de esa alma total, del mismo modo que el hombre es una parte del universo. Dichos filósofos no eran capaces de distinguir los distintos grados de las sustancias espirituales, sólo podían captar las distinciones existentes en los cuerpos.
En conclusión, nos reafirmamos en que todas estas teorías son inadmisibles e inviables. Por eso, y de forma evidente, nos resulta falso que el alma sea algo integrante de la sustancia del Creador.

Por: BVDelgado | Antropología | Comentarios (0) | Referencias (0)

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mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.

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