Jueves, 30 de junio de 2005
El planteamiento de este tema parte del hecho de la existencia de múltiples fines intermedios. Entonces surge también la siguiente cuestión ¿puede un hombre tener tambioén muchos fines últimos?

Comenzamos por la consideración de la imposibilidad de que la voluntad de un hombre desee a la vez objetos diversos como fines últimos. Esta afirmación se podría demostrar con estos tres argumentos.
El primero podemos argumentarlo partiendo de la realidad de que todo ser humano desea su propia perfección. Y abundando en la idea, lo que uno desea como fin último, lo aprecia como bien perfecto y perfeccionador de sí mismo. Esto lo subraya el escritor de Hipona, Agustín, en su obra De civitate Dei cuando dice que “llamamos ahora fin de un bien, no que se consuma hasta dejar de existir, sino que se perfeccione hasta ser plenamente”.
Es necesario, por tanto, que el fin último colme de tal modo las ansias de todo ser humano, que no excluya nada que pueda ser deseable. Y esto no puede ocurrir si requiere, para ser perfecto, algo distinto de él. Por tanto, es inadmisible que el apetito desee dos cosas como si ambas fueran un bien perfecto.
El segundo argumento se fija en el proceso del apetito racional, que no es otro que la voluntad. Ciertamente, es necesario que el principio sea algo naturalmente deseado, del mismo modo que, en el proceso de la razón, el principio es algo que se conoce naturalmente. Y esto tiene que ser único, porque la naturaleza tiende a un único fin.
Mas el principio en el proceso del apetito racional es ciertamente el último fin. Por tanto, es necesario que sea uno solo aquello que busca la voluntad como su último fin.
El tercer argumento:
Porque las acciones humanas reciben su distinción del fin al que tienden. Ahora bien, es necesario que la razón de género la reciban también estos actos humanos del fin último, que es común, como sucede en los seres naturales, en los que se constituyen en su género por una razón formal común.
Si, pues, todo lo que la voluntad en cuanto tal puede apetecer es del mismo género, forzosamente el último fin tiene que ser uno solo. Y, sobre todo, porque en cada género hay un primer principio, y el fin último tiene carácter de primer principio.
Por otra parte, la relación que tiene el último fin del hombre en cuanto tal con todo el género humano es la misma que guarda el último fin de un hombre concreto con todo su ser.
Por: BVDelgado | Etica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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