Sábado, 25 de junio de 2005
Más de una vez se da el caso que alguien está haciendo algo y si se le pregunta para qué, te contesta con un simple “no sé” Entonces nos cuestionamos ¿Siempre que el hombre actúa lo hace buscando un fin?
De entre las acciones
que el hombre realiza, sólo pueden considerarse propiamente humanas aquellas que son propias del ser humano en cuanto que es hombre.
Las personas se diferencian de las criaturas irracionales en que aquellas son dueñas de sus actos. Por eso, sólo aquellas acciones de las que el hombre es dueño pueden llamarse propiamente humanas.
Mas, precisamente, lo que hacen al hombre dueño de sus actos son la razón y la voluntad; no en vano el libre albedrío se define como facultad de la voluntad y de la razón. Por tanto, llamamos acciones propiamente humanas a las que proceden de una voluntad apoyada en la deliberación realizada por la razón.
Las demás acciones que se atribuyen también al hombre como su agente, pueden llamarse del hombre, pero no propiamente humanas, pues no pertenecen al ser humano en cuanto que es hombre.
Ahora bien, como todas las acciones realizadas por un agente proceden de una potencia, aquellas son causadas por ella en razón de su objeto. Mas, ciertamente, el objeto de la voluntad no es otro que el bien y el fin. Por consiguiente, es necesario concluir que todas las acciones humanas sean realizadas por un fin.
Por: BVDelgado | Etica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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