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Viernes, 24 de junio de 2005

forma sustancial humana

El hombre, definido como animal racional, además del alma intelectiva, ¿es sujeto de otra forma?

Si se supone que el alma intelectiva no está unida al cuerpo como su forma, sino sólo como motor, según sostuvieron los platónicos, sería necesario que en el hombre hubiera otra forma sustancial por la que el cuerpo, móvil del alma, fuera constituido en su ser.
Pero, si el alma intelectiva está unida al cuerpo como forma sustancial, es imposible que, además de ella, se encuentre en el hombre también otra forma sustancial.
Para demostrarlo, hay que tener presente que la forma sustancial se distingue de la accidental en que ésta no da el ser en absoluto, sino tal ser concreto. Así, por ejemplo, el calor no hace que su sujeto sea ser en absoluto, sino accidentalemente un ser caliente.
De este modo, cuando sobreviene una forma accidental, no se dice que algo es formado o generado absolutamente, sino que se habla de haber recibido tal modalidad. Igualmente, cuando la pierde, no decimos que algo se corrompa totalmente, sino hasta cierto punto o accidental.
En cambio, la forma sustancial da el ser en absoluto. De tal manera que al aparecer éste, entonces hablamos de generación absoluta de un ser. Y por lo mismo, al desaparecer el ser, hablamos de total corrupción. Por eso, los antiguos naturalistas, que suponían que la materia prima era ser en acto, como, por ejemplo, el fuego, el aire o algo parecido, dijeron que nada se engendra ni se destruye totalmente, sino que se transforma. Aristóteles trae a colación esta opinión en el I Physicorum de su obra.

Si esto fuera así, y si además del alma intelectiva en la materia preexiste se diera alguna otra forma sustancial por la cual el sujeto del alma es un ser en acto, habría que concluir que el alma no comunica en absoluto el ser, ni, consecuentemente, es forma sustancial, y que ni el advenimiento del alma ocasionaría la generación en cuanto tal, ni su pérdida atraería la destrucción, sino que sólo se darían de forma accidental. Para el filósofo de Aquino esto es evidentemente falso.
Por lo tanto, hay que decir que en el hombre no hay ninguna otra forma sustancial a no ser el alma intelectiva, la cual, así como contiene virtualmente la sensitiva y la nutritiva, así también implícitamente contiene todas las formas inferiores y por sí misma hace todo lo que las formas más imperfectas llevan a cabo en los demás seres.
Lo mismo puede decirse del alma sensitiva en los animales irracionales, igualmente de la vegetativa en las plantas, y, hablando en general, lo mismo de todas las formas más perfectas con respecto a las menos perfectas.

Por: BVDelgado | Psicología | Comentarios (0) | Referencias (0)

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mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.

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