Lunes, 20 de junio de 2005
Ya por su misma definición nominal, el alma es espíritu y consecuentemente no tiene ninguna composición material. Ahora bien, ahondando más en su concepto real, esta afirmación puede ser analizada en un doble aspecto.
Comenzamos la exposición, primero, a partir del concepto del alma tomado en general, podemos decir que es propio del alma ser forma de algún cuerpo, lo que puede darse bien en su totalidad o centrándonos en una parte. 
A partir de la primera alternativa propuesta, parece ser imposible que parte del alma sea materia, si se sostiene que ésta es una realidad sólo en potencia. Porque la forma, en cuanto tal, indiscutiblemente siempre es acto. Pues lo que está sólo en potencia, no puede ser parte del acto, ya que la potencia de por sí contradice al acto, y, en consecuencia se le contrapone.
Mientras que si nos fijamos en la otra alternativa, es to es, si el alma es forma de una parte del ser, a ésta la llamaremos alma, y a aquella materia de la que es acto, la llamaremos primer animado.
En segundo lugar, tomando el concepto de alma en especial, centramos la consideración a partir del concepto específico del alma humana, en cuanto que ésta es intelectiva.
Es evidente
que todo lo que se contiene en algo, está contenido según el modo de ser del continente. Así, todo es conocido según la forma con que se encuentra en quien conoce. Por su parte, el alma intelectiva conoce algo en cuanto tal de modo absoluto. Por ejemplo, una persona conoce una piedra absolutamente en cuanto es piedra. Por lo tanto,la forma de piedra, en su razón formal propia, está absolutamente en el alma intelectiva. En consecuencia, el alma intelectiva es forma absoluta, y no algún compuesto a partir de la materia y de la forma. Pues si el alma intelectiva estuviese compuesta a partir de la materia y de la forma, las formas de las cosas estarían en ella como individuos. De ser así, no se conocería más que lo singular, tal como sucede en las facultades sensitivas que contienen las formas de las cosas en el órgano corporal correspondiente. No en vano, la materia es el principio de individuación de las formas.
Hay que concluir, por lo tanto, que el alma intelectiva, lo mismo que toda sustancia intelectual que conoce las formas absolutamente, carece de la composición materia-forma.
Por: BVDelgado | Psicología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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