Domingo, 12 de junio de 2005
Lo primero que nos preguntamos es ¿qué es la vida? Y en un segundo lugar ¿qué seres de la naturaleza viven?
Sabemos que
nuestro entendimiento, que propiamente tiene por objeto entender la esencia de las cosas, empieza a conocer por el sentido que tiene por objeto propio los accidentes externos. Así, pues, de lo que aparece externamente de las cosas, constituye el punto de partida para llegar a saber la esencia de las mismas.
Y como se da el caso que siempre nombramos a las cosas tal como las conocemos, frecuentemente de las propiedades externas se toman los nombres para indicar las esencias de las cosas.
Por eso, algunas veces estos nombres son tomados propiamente por las mismas sustancias de las cosas y son dados principalmente para indicarlas. Otras veces, pero menos propiamente, son tomados y dados para señalar las mismas propiedades. El mismo nombre cuerpo, por ejemplo, se da para indicar cualquier género de sustancias en cuanto que en ellas se dan tres dimensiones; entonces el nombre cuerpo se da para mostrar las tres dimensiones, ya que al cuerpo se le tiene como una especie de la cantidad.
Por lo mismo cabe decir de la vida. Ciertamente, el nombre vida está tomado de algo aparente de una realidad, como es el moverse por si misma. Sin embargo, no se da para indicar eso, sino para señalar la sustancia que le corresponde según la naturaleza que conlleva el moverse por sí misma, o, también, y en cierto modo, su impulso para actuar.
Según esto, vivir no es más que el ser concreto en tal naturaleza; y vida no significa más que lo mismo, pero tomándolo en sentido abstracto. Así como carrera significa en abstracto lo mismo que correr. De ahí que el término vivo sea un predicado sustancial de los seres vivos, no accidental.
Sin embargo, algunas veces, si bien con menos propiedad, la vida apunta a sus mismas operaciones, de las cuales toma el nombre, al decir del Filósofo en su obra los Ethicos: Vivir principalmente consiste en sentir y conocer.
Seres vivos
¿ Por los seres que, evidentemente, viven, podemos saber quiénes viven y quiénes no viven.
El vivir les corresponde, evidentemente, a los animales;
pues se dice en el libro De vegetabilibus que La vida en los animales resulta evidente. Por lo tanto, hay que distinguir en la naturaleza entre seres vivientes y no vivientes, distinción por la que se dice que los animales viven. Es decir, lo primero y lo último por lo que la vida resulta evidente.
Lo primero por lo que decimos que un animal vive, es el movimiento que empieza a tener por sí mismo; y decimos que vive mientras manifiesta tener tal movimiento. Y cuando no tiene movilidad por sí mismo, o tiene que ser movido por otro; entonces se dice que está muerto, esto es, que le falta la vida.
Por lo cual, resulta claro que son propiamente vivientes por moverse a sí mismos con algún tipo de movimiento; bien se tome el movimiento en sentido propio, cuando es denominado acto imperfecto, es decir, en sentido potencial; bien se tome el movimiento en sentido general, cuando es denominado acto perfecto, como cuando al entender y al sentir se les llama moverse, tal como escribe Aristóteles en el III De Anima.
Así, pues, son llamados vivientes aquellos seres que se mueven o actúan por sí mismos; y aquellos que, por naturaleza, ni se mueven ni actúan, no pueden llamarse vivos, a no ser sólo por semejanza.
Por: BVDelgado | Psicología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com