Martes, 31 de mayo de 2005
Reflexionando a partir de lo que se lee en el libro que narra la cultura antiquísima de los inicios del ser humano, vemos que hay distintas clases de aguas en el cosmos.
Es posible que alguien,
interpretando superficialmente el texto del Génesis, no concibiera más que simples fantasías acordes con la opinión de alguno de los antiguos filósofos.
Pues algunos de ellos sostuvieron que el agua era un cuerpo infinito, principio de todos los cuerpos. Tal inmensidad puede entenderse por la palabra abismo, cuando el autor del libro sagrado escribe que Las tinieblas cubrían el abismo.
También sostenían que este cielo perceptible por nuestro sentidos, no ampara debajo de él a todos los seres corporales, sino que por encima de él hay un cuerpo infinito de aguas. Así alguien podría decir que el firmamento del cielo separa las aguas exteriores de las interiores, es decir, de todos los seres corporales que están debajo del cielo y cuyo principio decían que era el agua.
Pero, basándonos en sólidas razones, esta postura claramente es falsa. No se puede decir que éste sea el sentir de lo que se lee en la biblia. Hay que tener presente que Moisés hablaba a un pueblo rudo, y poniéndose a su nivel simplicísimo, sólo les proponía aquellas cosas que resultaban evidentes a primera vista. De esta manera, todos, por muy torpes que fueran, podían deducir que la tierra y el agua eran cuerpos.
No obstante, que el aire sea un cuerpo ya no resultaba tan claro para todos, máxime si se tiene en cuenta que también algunos filósofos dijeron que el aire era nada, y llamaban vacío a lo lleno de aire. Tal vez por eso Moisés sólo menciona expresamente el agua y la tierra, pero no así el aire, a fin de no presentar algo desconocido a aquel rudo pueblo. Sin embargo, para que a los más capacitados les quedara la verdad, les da pie para entender el aire, indicándolo como algo anexo a las aguas, cuando afirma que Las tinieblas cubrían el abismo.
Con lo cual se da a entender la existencia, sobre las aguas, de un cuerpo diáfano que es el sujeto de la luz y de las tinieblas.
Así, pues, tanto si entendemos por firmamento el cielo en el que están las estrellas, como el espacio aéreo nubiloso, convenientemente se dice que el firmamento separa unas aguas de otras, siempre que por agua se indique la materia informe o bien todos los cuerpos transparentes.
Pues el cielo sideral separa los cuerpos transparentes situados abajo de los de arriba. 
El aire nubiloso separa la parte superior del aire en la que se forman las lluvias y fenómenos similares, de la parte inferior, contigua al agua, y conocida con el nombre de aguas.
Por: BVDelgado | Cosmología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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