Viernes, 27 de mayo de 2005
coincidencias y diferencias entre los conceptos cosmológicos de evo, tiempo y eternidad
Podíamos definir
el evo partir de la diferencia que presenta con el tiempo y con la eternidad, situándose como un medio entre ambos.
Para algunos filósofos la diferencia entre estas tres realidades se establece a partir de que la eternidad no tiene ni principio ni fin, mientras que el evo ciertamente tiene principio, pero carece de fin. Y, por su parte, el tiempo sí tiene principio y fin.
Ahora bien, se trata de una diferencia accidental. Porque si el evo fue y siempre será, según dicen estos cosmólogos, o dejara de ser porque la Primera causa puede determinarlo, aun así se distinguiría la perpetuidad del tiempo y de la eternidad.
Igualmente, otros pensadores sitúan la diferencia de estas tres realidades diciendo que la eternidad no tiene antes ni después. Sin embargo, el tiempo sí posee antes y después, con novedad y antigüedad. Mientras que el evo también tiene antes y después, pero carece de la novedad y la antigüedad, que sí tiene el tiempo.
Pero esta distribución es contradictoria, resultando evidente si se le aplica la misma medida de la novedad y la antigüedad. Porque así como el antes y el después no son simultáneos, si el evo tiene antes y después es necesario que, concluida una parte del evo, sea sustituida por otra parte y, de este modo, se introduce la novedad en el evo, como sucede en el tiempo.
Mas si esta diferencia, en vez de aplicarla a la medida se la aplicamos a lo medido, los inconvenientes permanecen. Pues si las cosas temporales envejecen con el tiempo, es porque éstas son mutables; y precisamente por la mutabilidad de lo medido hay antes y después en la medida. Esta observación la encontramos subrayada en el IV libro de los Physicos, de Aristóteles.
Por lo tanto, si el mismo evo no está sometido a la novedad o antigüedad, la explicación se encontrará en el hecho de ser intransmutable; por eso en su medida no habrá antes y después.
Consecuentemente, hemos de decir que así como la eternidad es la medida del ser permanente, cuanto más se aleja algo de lo permanente del ser, tanto más se distancia también de la eternidad.
Así podemos constatar que hay ciertas cosas que se alejan tanto de la permanencia del ser, que su ser está sometido al cambio, o es el mismo cambio. Por eso son medidos con el tiempo. Esto es lo propio de todo movimiento y también lo propio de todos los seres corruptibles.
Por otra parte, vemos que hay seres que se alejan mucho menos de la permanencia en el ser, porque su ser no está sometido al cambio, ni es el mismo cambio; sin embargo, de algún modo tienen el cambio, bien en acto, bien en potencia. Esto es lo propio de los cuerpos celestes cuyo ser sustancial es instransmutable. Sin embargo, su ser intransmutable está sometido a la ocupación de un lugar.
Así, pues, el tiempo tiene antes y después; el evo no tiene antes ni después, pero le son aplicables, y la eternidad no tiene antes ni después ni le son aplicables.
Por: BVDelgado | Cosmología | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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