Jueves, 12 de mayo de 2005
¿Cómo es que hay tantas cosas diferentes que configuran el mundo? Después de visionar cualquier reportaje sobre animales, plantas... vemos que estamos en un mundo con cosas que sobrepasan los límites cognitivos
Múltiples son las explicaciones que los filósofos han dado para determinar la causa de esta diversificación de las cosas.
Encontramos que algunos la atribuyeron a la materia, ya sea cuando se encuentra aislada o bien en unión con el agente que la ha producido. Así el presocrático Demócrito y todos los antiguos naturalistas, la atribuyeron a la materia, no admitiendo más causa que la material.
Para otros, la diversificación de las cosas era debida al azar, esto es, según el movimiento de la materia. El filósofo Ánaxágoras la atribuyó a la materia unida al de su productor, e introdujo el entendimiento como agente de la diversificación, separando lo que estaba unido con la materia.
Pero ambas posturas son insostenibles por dos motivos: En primer lugar, porque la misma materia ha sido creada por la primera Causa. Por lo tanto, es necesario que la diversificación que se da a partir de la materia se reduzca a esta causa superior.
En segundo lugar, porque la materia tiene su razón de ser en la forma, no al revés. De modo que la diversificación de las cosas es debida a las formas propias de las cosas. De ahí que la diversificación en las mismas no se da por la materia. Más bien, al contrario, en la materia creada está la la carencia de forma para que pueda ser adaptada a diversas posibles formas.
Otro grupo de filósofos, en cambio, atribuyeron la diversificación de las cosas a los agentes secundarios. Y comienza el listado el árabe Avicena, para quien Dios, conociéndose a si mismo, produce la inteligencia primera, en la cual, por no ser su propio ser, necesariamente entra la composición de potencia y acto. Así, pues, la primera inteligencia, en cuanto que conoce la causa primera, produce la inteligencia segunda. Y conociéndose cuando aún estaba en potencia, entonces produjo el cuerpo del cielo al que mueve. Mientras que cuando se conoce estando en acto, produjo el alma del cielo.
Mas esto tampoco es sostenible filosóficamente por dos motivos: El primero porque es evidente que crear sólo le corresponde al Ser Necesario. Por lo tanto, aquellas cosas que no pueden existir más que por creación, no pueden ser producidas más que por Dios. Estas cosas son todas aquellas que no están sometidas a generación y corrupción.
Y el segundo motivo porque según esta opinión, la totalidad de las cosas no provendría de la intención del primer agente, sino de la convergencia de muchas causas agentes. Esto es lo que decimos que proviene por casualidad. Así, pues, la perfección del universo, que consiste en la diversidad de las cosas, se debería a la casualidad, lo que claramente es imposible sea así. 
Por lo tanto, concluimos diciendo que la diversificación y la multitud de las cosas proviene de la intención del primer agente. El cual produjo las cosas en su ser por su bondad, y que comunicó a las criaturas, para representarla en ellas.
Ahora bien, como quiera que esta bondad no podía ser representada correctamente por una sola criatura, no pudo menos de producir muchas y diversas a fin de que lo que faltaba a cada una para representar la bondad de la primera causa fuera suplido por las otras.
De este modo la bondad de esta Causa Primera se da de forma total y uniforme, mientras que en las criaturas se da de forma múltiple y dividida. Por eso, el que más perfectamente participa de la bondad Suma y la representa, es todo el universo más que cualquier otra criatura.
Por: BVDelgado | Metafísica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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