Miércoles, 11 de mayo de 2005
LA VERDAD ONTOLOGICA. ¿QUÉ TIENE QUE VER LA VERDAD Y EL SER? ¿SE DIFERENCIAN O SON LA MISMA COSA?
Vamos a penetrarnos en el frondoso campo de la ontología para indagar sobre el amplio panorama de la Verdad.
Se llama verdadero aquello a lo que tiende la inteligencia. Pues se da entendimiento cuando el conocimiento es tal que lo conocido se sitúa en el sujeto que lo conoce.
Ciertamente, el fin del conocimiento, que es lo verdadero, reside en la misma inteligencia. Ya que lo verdadero se da en el entendimiento cuando existe conformidad entre éste y lo conocido.
Pues es necesario que la razón de verdadero se proyecte de la inteligencia a lo conocido, como también se llama verdadera aquella cosa conocida en cuanto que tiene alguna relación con el mismo entendimiento.
Esta relación que debe haber entre lo conocido y la inteligencia puede ser esencial o accidental. Siendo esencial cuando su propio existir depende del entendimiento; y será accidental en cuanto que es cognoscible por el entendimiento. De la misma manera que una casa está relacionada esencialmente con la inteligencia de su constructor, mientras que esta relación es accidental con cualquier otro entendimiento del que no depende.
Pues bien, el juicio sobre una cosa se fundamenta en lo que es esencial en ella, no en lo que es accidental. Por eso, cualquier cosa se dice que es absolutamente verdadera según la relación que tiene con la inteligencia de la que depende. Y también a las cosas artificiales se las califica de verdaderas por su relación con nuestra inteligencia. Por lo que se dice que una casa es verdadera cuando se asemeja a la imagen que hay en la mente del constructor; y lo mismo, una frase es verdadera cuando expresa un pensamiento verdadero. De ahí que también se diga que las cosas son verdaderas porque se asemejan a la imagen contenida en la mente del Hacedor. De modo que una piedra es verdadera piedra cuando posee la naturaleza propia de la piedra, según la concepción previa existente en la inteligencia divina.
Por lo tanto, la verdad principalmente está en la inteligencia y secundariamente en las mismas cosas en cuanto que éstas se relacionan con la inteligencia como su principio. 
Según todo esto, en la historia de la filosofía se han dado muchas y distintas definiciones de la verdad. Subrayamos la de Agustín de Hipona en su libro De Vera Religione: La verdad es aquello con lo que se pone al descubierto lo que algo es. Y el antiguo escritor Hilario de Poitiers dice: Verdadero es el ser que desvela, que deja en evidencia. Estas dos afirmaciones se refieren a la verdad en cuanto está en el entendimiento.
A la verdad de algo en cuanto relacionado con el entendimiento pertenece la otra definición del mismo Agustín: La verdad es la semejanza total con el principio; en ella no hay ninguna disimilitud. Y aquella otra definición que da también el pensador de Canterbury, Anselmo: Verdad es la coherencia sólo perceptible por la mente; pues coherencia es lo que concuerda con el principio. También lo que escribe el filósofo Avicena: La verdad de una cosa es la propiedad del ser que está afincado en ella, esto es, la Verdad es la adecuación entre objeto y entendimiento, puesto que esto incluye los dos aspectos anteriormente indicados.
Por: BVDelgado | Metafísica | Comentarios (0) | Referencias (0)
mis reflexiones filosóficas y sociales, en voz alta, sobre la realidad de la vida humana, invitando, a su vez, a dialogar reposadamente, e intercambiando así nuestras posibles posiciones plurales.
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